ARTELOGIE IX
(JUIN 2016)
SOMMAIRE

Artelogie > Numéro 9 > Horizontes y perspectivas de la cultura en Colombia

{id_article}       
  • fontsizeup    fontsizedown

Horizontes y perspectivas de la cultura en Colombia

Angélica Montes Montoya, Fabio Rodríguez Amaya, Jeffrey Cedeño, María Ignacia Schulz et Edgard Vidal

Angélica Montes Montoya (Responsable del GRECOL (Grupo de reflexiones y estudios sobre Colombia), profesora de la Universidad Paris 13 UFR DSPS), Fabio Rodríguez Amaya (Director del Departamento LLCS Università degli Studi di Bergamo), Jeffrey Cedeño (Profesor del Departamento de literatura de la Universidad Pontificia Javeriana), María Ignacia Schulz (Revista Alba lateinamerika lesen) et Edgard Vidal (CNRS-EHESS)

Afficher les traductions du résumé


Traduire le texte [français] [français]

En este número de Artelogie consagrado a Colombia, hemos querido proponer al lector un campo de reflexiones en torno al tema de la cultura en Colombia hoy, ello desde una perspectiva abierta al cruce disciplinario. Así, los artículos propuestos en este número especial buscan pensar -un cuarto de siglo después de la constitución de 1991- ¿cómo se encuentra el proceso de re-descubrimiento y apropiación de la diversidad étnico-cultural en este país ?, ¿cómo ha tenido lugar (si ha tenido lugar) el proceso de patrimonialización de las manifestaciones folclóricas locales y regionales ?, ¿cuáles son las dinámicas institucionales que dinamizan los procesos de promoción de la diversidad cultural ?


Pour citer l'article:

Angélica Montes Montoya, Fabio Rodríguez Amaya, Jeffrey Cedeño, María Ignacia Schulz et Edgard Vidal - « Horizontes y perspectivas de la cultura en Colombia », in Artelogie, n° 9, Juin 2016.

URL: http://cral.in2p3.fr/artelogie/spip.php?article443

Agradecemos por la lectura de este numero a : Bonilla Gloria, Bechelany Camila, Buenahora Giobanna , Frerot Christine, Grandclaudon Colette, David Gaby , Gil Olivera Numas Armando, Moco Silva Miklos Aline, Moreno Francia Jenny, Souyris Lorena, Utria Rosiris, Villarroel Esteban.

Panorama general

En el marco del cambio constitucional de 1991, Colombia enfrento una transformación política y jurídica de su condición en tanto que Estado-nación, al ser reconocido el carácter multiétnico y pluri-religioso de este país.

Esta circunstancia ha tenido un impacto en la propia manera en la que los colombianos se ven a sí mismos y a su(s) propia(s) culturas. Los años dos mil dan inicio a lo que podríamos denominar una patrimonización de las prácticas simbólicas-culturales de la región andina y costeras del Caribe y del Pacífico. Esta circunstancia representa para este país latinoamericano un nuevo diálogo con su propia historia, sus prácticas artísticas y tradiciones folclóricas locales que vienen a ser poco a poco tenidas como elementos importantes de la reflexión no solo del Estado-nación, sino también, dentro de la construcción de los procesos de reconciliación política que vive Colombia tras el inicio de los acuerdos de paz (2012) que adelanta el gobierno colombiano con las Fuerza Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC).

En este número de Artelogie consagrado a Colombia, hemos querido proponer al lector un campo de reflexiones en torno al tema de la cultura en Colombia hoy, ello desde una perspectiva abierta al cruce disciplinario. Así, los artículos propuestos en este número especial buscan pensar -un cuarto de siglo después de la constitución de 1991- ¿cómo se encuentra el proceso de re-descubrimiento y apropiación de la diversidad étnico-cultural en este país ?, ¿cómo ha tenido lugar (si ha tenido lugar) el proceso de patrimonialización de las manifestaciones folclóricas locales y regionales ?, ¿cuáles son las dinámicas institucionales que dinamizan los procesos de promoción de la diversidad cultural ?

Dado el reconocimiento político de la diversidad cultural y sus expresiones ¿se puede hablar de una cultura colombiana ? Dicho en otros términos, a partir de la aparición de los nuevos fenómenos de emergencia de la diversidad (CP 1991) ¿qué hay de común para singularizar la cultura colombiana ?, ¿cuál sería el punto nodal de la diversidad de expresiones artísticas ?, ¿hasta qué punto se puede hablar de diversidad o de cohesión cultural que permita hablar de cultura colombiana ?

Estas preguntas son abordadas directa o indirectamente a través de los textos que componen nuestro número. En « Identité culturelle et mémoire en Colombie contemporaine », Obed Fausto, Nayar López Castellanos y Matthew Lorenzen Martiny se ocupan de los desafíos del multiculturalismo y de la diversidad cultural en el contexto latinoamericano desde una perspectiva filosófica y de las ciencias sociales. Apoyándose en el caso colombiano presentan un panorama general de lo que implica para un país de la región la constitucionalización de los usos y costumbres de las comunidades étnica-raciales. Estableciendo para ello la relación intrínseca existente entre los conceptos de diversidad cultural y memoria. En efecto, en los procesos de reconocimiento de la identidad cultural colectiva es fundamental el trabajo de la re-construcción de la memoria histórica de la población que ha sido objeto de “invisibilización” durante siglos, este es el caso de las comunidades indígenas y negras de Colombia. Para Fausto, López Castellanos y Martiny, la Constitución Política de 1991 en Colombia, es un intento claro por crear un puente entre la memoria histórica y la diversidad cultural, toda vez que a partir del marco jurídico que ofrece este cambio constitucional y la ley 70 de 1993 (ley de comunidades negras) ha sido posible poner en evidencia la invisibilidad de las poblaciones subalterinizadas indígenas (2% de la población del país) y particularmente de las poblaciones negras (20% de la población del país). Así, si bien, han habido avances en materia de reconocimiento de derechos, no obstante persiste en Colombia una fuerte tensión entre la tradición de derechos individuales y los derechos colectivos, particularmente debido a la persistencia de políticas estales neoliberales en materia de gestión del campo, las cuales entran en tensión con los derechos a la propiedad colectiva de la tierra de las minorías étnicas del país.

En este mismo sentido los artículos de Juan Pablo Prieto y de Leguis A. Gómez profundizan la explicación de los procesos de construcción y re-construcción de las identidades indígenas y negras en Colombia a partir de la Constitución de 1991. En sus artículos “Construcción discursiva de la identidad nacional de Colombia” y “Clase, etnia y región : el Caribe Novogranadino y la mirada del Otro. 1750-1830”, respectivamente, Prieto y Gómez, centran su interés en la manera cómo tienen lugar la elaboración discursiva del Otro. En efecto, Pietro ofrece un análisis del discurso que se elabora desde la institucionalidad colombiana a partir del cambio de constitución (1991) y de qué forma esta influencia penetra los discursos de los manuales pedagógicos que se utilizan en las escuelas, los centros de educación media y superior de Colombia. Por su parte, Gómez, nos presenta un análisis discursivo desde una perspectiva histórica a partir del estudio de los textos y crónicas de viaje que personajes como el Alexander Von Humboldt, el botanista José Celestino Mutis o “el hombre de ciencias” José Caldas escribieron (a finales del siglo XVIII y principios del XIX) sobre el Caribe colombiano y sus habitantes. El autor muestra un interés particular en presentar de qué forma estos documentos fueron importantes en la creación del Otro (el habitante no blanco de la Costa) y de una historia de esta región de Colombia marcada por el determinismo climático. El Caribe Novogranadino será durante más de un siglo asociado a una zona inhóspita y habitada por “gentes de la inferior clase” y que como explica Gómez era “una manera de agrupar una porción de los habitantes que no encajaban en la división social establecida de república de indios y república de blancos” y que por tanto, esas gentes eran las poblaciones negras, sambas y mulatas. Las cuales, añade Gómez, “se convertía en un verdadero dolor de cabeza para las autoridades coloniales”.

Por su parte el artículo de Carlos Fajardo Fajardo, “Colombia y su interminable paternalismo feudal”, indaga cómo la sociedad colombiana no ha superado el conservatismo que la habita desde la Regeneración, movimiento de ideología hispano-católica conservador de finales del siglo XIX. Así, Fajardo Fajardo hace un recorrido por textos de intelectuales y escritores colombianos del siglo XX para mostrar que existe una condición político-cultural conservadora que hace que siga siendo un país defensor de las tradiciones y de la moral católica, llegando a constituirse en un Estado casi confesional a pesar de la apertura que significó, en algunos aspectos, la Constitución de 1991.

Celia Martínez Sáez en “Cuerpos globales : necropolítica y transformaciones corporales en María llena eres de gracia (2004) y Sin tetas no hay paraíso (2005)” introduce la noción de la necropolítica para significar cómo el cuerpo sufre una reapropiación y se enfrenta a una necesaria flexibilización en el marco de un mercado del capitalismo globalizado. Así, la autora explora a través de la literatura y del cine colombiano, cómo en nuestras sociedades contemporáneas los cuerpos femeninos son objeto de una reconfiguran y re-significación. Martínez Sáez propone al lector una interpretación de este fenómeno a través del análisis de las películas María llena de gracia (Joshua Martson, 2004) y la novela Sin tetas no hay paraíso (Gustavo Bolívar, 2005). En estas dos obras sus protagonistas respectivas, María y Catalina, viven la experiencia de sus cuerpos a través de la desacralización del mismo “para poder comercializar con él a manera de mercancía de intercambio o por su muerte como objeto de trabajo”. A través de este enfoque de análisis literario y cinéfilo, el artículo de Martínez nos enfrenta con la realidad de los cuerpos cuya salud física y mental es subyugada para crear riqueza, la acumulación de lujo y de poder. La autora ve así en la expresión de los productos culturales (novelas escritas y cine) un ejemplo desde Colombia de cómo las relaciones entre individuos están atrapadas por las lógicas de la necropolítica desde la cual toda producción de riqueza demanda la transformación permanente de los cuerpos. Para la autora en “María llena de gracia” y Sin tetas no hay paraíso los cuerpos resonantes actúan como altavoces que ponen en evidencia todas las injusticias del neoliberalismo, ya que en el capitalismo globalizado los cuerpos que no producen riqueza han de morir, desaparecer, ser aniquilados.

Por su parte Adriana Peña Mejía, Paul Bernard-Nouraud y Monica Gontovnik abordan la cuestión cultural en Colombia a través de las expresiones artísticas de la fotografía, la pintura y la música. En su artículo “Negra menta : Por un reconocimiento a la mujer afrocolombiana”, Mejía Peña se propone comprender, a través de la obra fotográfica “Negra menta” de la artista Liliana Angulo Castro (realizada en el 2000 y constituida por 18 fotografías a color), la manera cómo los cambios impulsados por la Constitución Política de Colombia de 1991 -que reconoce oficialmente la particularidad etno-racial negra- han sido determinantes en la percepción y el tratamiento que la artista desarrolla en su trabajo. En efecto, Peña Mejía nos explica que la artista deconstruye el imaginario colectivos tradicionalmente adosado a la figura de la mujer afrocolombiana y que la situaban como objeto de placer o de deseo, atada a una lectura sexista y racista. La artista propone a través de “Negramenta” lo que Mejía denomina la decolonización de los códigos y de los clichés que han a travesado el arte de la fotografía en Colombia.

Bernard-Nouraud, en “Figures disparues, figures de la disparition dans les œuvres de Luis Caballero et d’Oscar Muñoz », pone en evidencia lo que él denomina « les processus de figuration des disparus dans l’art contemporain colombien du tournant des années 1990 jusqu’à aujourd’hui ». La obra pictural del artísta plástico Luis Caballero (1943-1995) se centra en el cuerpo. Un cuerpo, generalmente masculino, que aparece sin rostro, mientras que en un efecto de eco la fotografía de Carlos Muñoz captura los rostros sin cuerpos. En la producción de estos dos artistas colombianos se representa el fenómeno social y político del “desaparecido”. Los dos artistas figuran el mundo de la violencia por medio del trabajo de la representación del cuerpo, en el cual los colores blanco y negro ocupan una simbología que se articula de forma flexible al tema subyacente que Bernard-Nouraud observa en los trabajos de los dos artistas, : el de la representación de la violencia que golpea la sociedad colombiana desde la década de los años cuarenta hasta nuestros días.

Finalmente Mónica Gontovnik, presenta en ’Choc Quib Town and the performance of Afro Colombian identity’, el proceso a través del cual el grupo de hip hop Choc Quib Town encarna el deseo de realización de una identidad afrocolombiana situada en la costa del Pácifico. Las letras y ritmos del grupo reflejan las iniquidades de la región colombiana del Pacífico, departamento de Chocó, en donde se encuentra una parte importante de la población negra del país, objeto de discriminación racial y exclusión histórica. Gotonvnik muestra la emergencia de una nueva generación de artistas músicos que a través de los ritmos musicales globalizados (como el hip hop) hacen una protesta pacífica y edificante de la violencia, el despojo y la invisibilización a la que el Pacifico colombiano, tierra negra, ha sido tratada por la el Estado colombiano.

Este número especial dedicado a Colombia cierra con la presentación de la entrevista al autor novelista Juan José Montoya (premio Rómulo Gallego, 2015) y una sección de Notas y reflexiones, constituida por tres textos de Iván Jiménez, Arundhati Bhattacharya y Carlos Vásquez :

Iván Jiménez en “Notas sobre la danza contemporánea en Colombia”, ofrece una mirada de conjunto de la escena de la danza contemporánea colombiana. Específicamente, Jiménez entrega un balance de las de prácticas gestuales y de formas coreográficas de la danza contemporánea en los últimos diez años.

Arundhati Bhattacharya en “Colombia : a través de los espejos de India”, nos presenta un relato de la manera como en la India se percibe Colombia como el país del fútbol y del narcotráfico. A pesar de los cambios que ha vivido Colombia en la última década, este país continua siendo asociado a la historia de muerte y narcotráfico que marco la vida política y social de Colombia en los años 80’S y 90’s. Así, la imagen que se sigue vehiculando es la que se fabrica desde las series estadounidenses, ejemplo la multipremiada serie de Netflix, Narcos.

Finalmente Carlos Vásquez–Zawadzki quién en su nota ’Lo semiótico y lo simbólico en Gabriel García Márquez’, interroga la actitud de Gabriel García Márquez –su descaro como su ‘insolencia’ o ‘atrevimiento’- al establecer relaciones con el monólogo joyciano.

El conjunto de los artículos, notas y reflexiones que constituyen el número Horizontes y perspectivas de la cultura en Colombia (1991-2015), establecen un primer acercamiento a la diversidad cultural, étnica-racial y artística colombiana. Los trabajos presentados toman como punto de partida el cambio constitucional de 1991 año a partir del cual este país asiste a la constitucionalizacion de su multiculturalidad, generando en los artistas, investigadores y población en general un necesario proceso de introspección que dura desde entonces. Quizá, es por ello que los textos aquí incluidos participan de esta introspección al incluir preguntas acerca de la paz, el desplazamiento, la memoria, las poblaciones amerindias y afrodescendientes. Al pensar las artes (fotografía, pintura, cinema, la literatura, la danza, el cine) como participes de dicho proceso de auto-descubrimiento y re-construcción de una sociedad que se sabe portadora de una riqueza milenaria y que busca afincar en ella su presente y su futuro.

| | icone suivi activite RSS 2.0 | ISSN 2115-6395